Fadrins: juventud entregada a la Virgen del Rosario
Los Fadrins 2025 son los clavarios de la Virgen del Rosario, una advocación profundamente arraigada en la fe y la tradición de Ribarroja del Turia.
Los jóvenes de aproximadamente 24 años llenos de ilusión y compromiso, toman el relevo cada verano para vivir un año de entrega, de servicio y de amor a la Virgen, llevando con orgullo el estandarte de una devoción que une generaciones.
Su camino comienza justo al finalizar la semana de fiestas de agosto de los Fadrins del año anterior. En ese momento simbólico del relevo, cuando la procesión cierra el ciclo de quienes ya han vivido la experiencia, nace una nueva ilusión en los corazones de quienes comienzan. Desde entonces, y hasta el verano siguiente, los Fadrins viven su año con intensidad, compromiso y alegría.
El mes de octubre
El mes de octubre, dedicado a la Virgen del Rosario, es el corazón de su misión. Cada domingo de este mes, Ribarroja del Turia despierta con el Rosario de la Aurora, un momento de oración y recogimiento que culmina con la misa en honor a la Virgen y un chocolate compartido, preparado con cariño junto a las madres de los fadrins. Son domingos de fe sencilla y profunda, de comunidad viva, de rostros conocidos que se encuentran para caminar con María en el comienzo del día.
Sin embargo, ser Fadrí no se reduce solo a octubre. Durante todo el año, los Fadrins están presentes en la vida del pueblo: colaborando con la parroquia, organizando fiestas y eventos, siendo parte activa de la alegría y la fe que se respiran en Ribarroja del Turia. Son jóvenes que no solo miran al futuro, sino que lo construyen con raíces firmes en la tradición, con una fe que no es ruido, sino un compromiso silencioso y constante.
Ser Fadrí es hacer camino con la Virgen del Rosario. Es aprender a servir desde lo pequeño, a organizar con humildad, a rezar con el pueblo, a crecer como joven en la actual sociedad. Es saber que la Virgen no busca perfección, sino corazones dispuestos. Que no se trata solo de ocio, sino de sembrar esperanza, luz y fe allá donde haga falta. Porque cuando los fadrins se ponen al servicio de María, el pueblo florece, y Ribarroja del Turia se llena de vida.

