En una parroquia tradicional el discipulado se convertía en celebrar la Eucaristía, dar catequesis y tener grupos de Cáritas

El discipulado es el corazón de la conversión pastoral. No basta con anunciar la fe (primer anuncio), sino que es necesario acompañar a las personas en un camino de crecimiento y maduración, ayudándolas a vivir como verdaderos discípulos de Cristo que conlleva a seguir a Cristo, aprender de Él y configurarse con su estilo de vida. En el contexto de la conversión pastoral, el discipulado no es solo un proceso formativo, sino una transformación del corazón que lleva a una vida de misión.

El Papa Francisco, en Evangelii Gaudium, nos recuerda que todos los bautizados están llamados a ser discípulos misioneros. Esto significa que la parroquia no puede limitarse a mantener estructuras y ofrecer sacramentos sin más, sino que debe formar comunidades vivas donde cada cristiano sea acompañado en su camino de fe y misión.

Para esto, el discipulado en la conversión pastoral implica:

Pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral de acompañamiento, formando cristianos con identidad misionera, y no consumidores de servicios religiosos.

Para ello se necesita crear procesos continuos de formación, oración y vida comunitaria, no cayendo en la tentación de confundir el discipulado con los programas de formación.

Un discipulado deben tener:

  1. Acompañamiento personalizado, proponiendo grupos pequeños donde los creyentes puedan crecer juntos en la fe. También es necesario contar con acompañantes espirituales.
  2. Profundización en la Palabra de Dios mediante espacios de oración y estudio bíblico que ayuden a los fieles a conocer y vivir el Evangelio.
  3. Vida comunitaria y litúrgica Involucrándose en la vida parroquial, fomentando una comunidad acogedora y comprometida.
  4. Formación permanente que no limita la catequesis a la infancia o la confirmación, sino que ofrece formación continua para adultos y jóvenes.
  5. Misión y servicio. Un discípulo no se queda en la parroquia, sino que es enviado a evangelizar en su entorno.Fomentar el servicio en la comunidad como expresión de una fe viva.