
Hasta hace un tiempo, el primer anuncio de la fe ocurría principalmente en la familia, en la escuela y dentro de una sociedad impregnada de valores cristianos. La parroquia desempeñaba un rol de mantenimiento de esa fe, celebrando la Eucaristía, promoviendo experiencias comunitarias, formando cristianamente y ofreciendo espacios de servicio pastoral.
Hoy en día, este contexto ha cambiado. La parroquia ya no puede dar por sentado que quienes llegan a ella han recibido ese primer anuncio en su entorno.
La familia en muchos casos está destrozada o no se ve con capacidad de transmitir la fe, los colegios no dan de sí demasiado, por mucho que quieran y la sociedad apaga y anula toda posibilidad de vivir la fe, por ello ahora, la parroquia debe asumir un papel activo en provocar y suscitar ese primer encuentro con Cristo en quienes no lo han tenido.
Por eso, aunque por la situación actual todas nuestras acciones deben ser evangelizadoras, es necesario que la parroquia tenga momentos concretos donde proclame de manera directa y significativa el amor de Dios y la salvación en Jesucristo. No se trata solo de transmitir información, sino de provocar un encuentro personal con Cristo que transforme la vida de las personas y les anime a vivir un discipulado.
En nuestra parroquia hemos optado por realizar el primer anuncio del Amor de Dios mediante estas herramientas:
