La iniciación cristiana es mucho más que recibir los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Es un camino de encuentro con Cristo, de crecimiento en la fe y de integración en la comunidad eclesial. Por esta razón la iniciación cristiana, no puede limitarse a una catequesis de preparación para los sacramentos, sino que debe ayudar a cada persona a descubrir el amor de Dios y a responder con generosidad a su llamada.

De esta manera implica

  • Una propuesta explícita que ayude a vivir el Evangelio como un encuentro personal con alguien y no como una doctrina.
  • Una experiencia de comunidad, donde cada persona se sienta acogida y acompañada.
  • Una formación integral y continua, que ayude a que la fe se convierta en una luz que ilumine con sentido, alegría y profundidad todos los ámbitos de la vida.

El Papa Francisco nos recuerda que la catequesis debe ser kerigmática y mistagógica. Es decir, debe partir del primer anuncio de que Dios nos ama y nos salva en Jesucristo, y luego introducirnos en la vivencia de los misterios de la fe a través de la liturgia y la vida cristiana. No se trata solo de aprender conceptos, sino de vivir la fe en lo cotidiano.

Por todo ello en nuestra parroquia queremos que la iniciación cristiana sea una experiencia viva, profunda y comunitaria del amor de Dios. Te invitamos a formar parte de este camino, ya sea iniciándose en la fe o acompañando a otros en su proceso de crecimiento espiritual.